jueves, 18 de setiembre de 2014

Hidroeléctricas: ¿Pocas de gran capacidad o muchas de pequeña capacidad?

Con el crecimiento poblacional la demanda energética crece cada día en el Ecuador y el mundo. A diferencia de la tasa de crecimiento poblacional que en el Ecuador es del 1,52% anual, aproximadamente 18,24% en 12 años. En el mismo periodo, el crecimiento del consumo eléctrico pasó de 607 kWh/hab a 1054 kWh/hab anuales entre el año 2000 y 2012 (CONELEC, 2014), es decir un 58% de crecimiento. La demanda de energía eléctrica crece 3 veces más rápido que el número de personas en el Ecuador. Esta es una situación que se presenta por la mayor cantidad de aparatos eléctricos que poseemos en nuestros hogares y el crecimiento de las ciudades. El consumo en las industrias y en los hogares es el que más ha crecido en el país. 

Fuente: CONELEC, 2014

La demanda de energía eléctrica ha llevado al Ecuador a la construcción de varias centrales hidroeléctricas y el gobierno apuesta a generar en el 2016 el 90% de la energía eléctrica de los ecuatorianos a partir de proyectos hidroeléctricos (CELEC, 2014). Es aquí donde se juntan la necesidad de energía y la capacidad de los ecosistemas para regular la cantidad de agua que requieren todos los proyectos hidroeléctricos a niel nacional. En estas condiciones también surge la pregunta si ¿es mejor tener pocos proyectos hidroeléctricos que generen miles de megavatios por hora como Paute o muchos proyectos hidroeléctricos que generen pocos megavatios por hora?. Esta pregunta tienen muchas implicaciones sociales, ambientales, y económicas para el Ecuador y para la protección de los ecosistemas.  

Tipos de centrales hidroeléctricas
La necesidad de agua de cada central hidroeléctrica depende del diseño de la captación de agua que se defina para su construcción. El diseño depende de la disponibilidad de agua de la cuenca, las condiciones geológicas y los presupuestos disponibles. En el Ecuador se cuenta principalmente con 2 tipos de hidroeléctricas:

1) De agua fluyente o a filo de río. Estas centrales utilizan el agua disponible en el río, depende enteramente de la variación de caudales en la cuenca en donde se ubica. El proyecto Coca Codo Sinclair es un ejemplo de este tipo de central en Ecuador.


2) De embalse. Estas centrales utilizan un embalse para almacenar agua y pueden regular la cantidad de agua que se utiliza para la generación y pueden generar energía durante tiempos más prolongados si hay suficiente agua de reserva en el embalse. La central de Paute es de este tipo.
Fuente: CELEC, 2014
En el portafolio de proyectos hidroeléctricos se contemplan los proyectos construidos, en proyecto o en construcción. En el Ecuador existen un total de 54 hidroeléctricas en funcionamiento y 168 proyectos en construcción, desarrollo o portafolio. Los proyectos se encuentran principalmente ubicados en la vertiente amazónica del Ecuador. El siguiente mapa ilustra la ubicación de los proyectos a nivel nacional.


Ver mapa más grande Mapa de ubicación de proyectos hidroeléctricos en el Ecuador.


Efectos de las hidroeléctricas
Los efectos tanto positivos como negativos de las hidroeléctricas está ampliamente documentado a nivel mundial y en el neotrópico (M.P. McCartney, C. Sullivan and M.C. Acreman,2001; McCully, 2004; Anderson, et al. 2006; Finer y Jenkins, 2012). De los estudios realizados a nivel mundial se conoce que los principales efectos documentados son los siguientes:

- Pérdida de la conectividad longitudinal, río arriba con río abajo.
- Interrupción de los flujos migratorios de peces.
- Retención de sedimentos.
- Producción de gases de efecto invernadero, especialmente metano.
- Alteración del caudal ecológico y cambios en el régimen de los caudales.
- Deforestación asociada a la apertura de vías para la construcción de embalses y casas de máquinas.

Estos efectos se presentan tanto en hidroeléctricas pequeñas como grandes, la magnitud de los efectos son proporcionales al tamaño de las represas. En todos los casos en la fase de construcción se presentan los principales impactos, sin embargo durante la operación surgen los problemas relacionados a la producción de metano, acumulación de sedimentos, proliferación de especies invasivas especialmente en los embalses.

En muchos casos los ríos pequeños son los que mayores niveles de endemismo presentan y por tanto los efectos de la construcción de hidroeléctricas pequeñas en estos ríos puede representar la extinción de especies adaptadas a ambientes muy específicos. El caso del río Topo en Tungurahua con la presencia de la especie endémica Myriocolea irrorata es un ejemplo de una especie que crece únicamente en ríos de tamaño pequeño como el Topo que es un tributario del río Pastaza.

Otro caso en el cual la construcción de una hidroeléctrica "pequeña" es el del río Jondachi en la provincia de Napo. Este río es uno de los que mejor estado de conservación presenta y es un destino turístico muy importante para el desarrollo de actividades como kayak o rafting. El impulso del turismo en ríos como el Jondachi depende del mantenimiento del flujo natural del río y probablemente los beneficios de la hidroléctrica en términos de producción de electricidad se vean opacados por la pérdida de este escenario paisajistico y turístico de beneficio para las comunidades locales. 

En el Ecuador, el embalse que mayores impactos ambientales ha producido es la presa Daule-Peripa cuya contrucción desplazó a cientos de familias, inundó miles de hectareas y en la actualidad afronta problemas de reproducción masiva de lechuguines en el espejo de agua. Además, los fines para los que fue construida en los años 80 no se han cumplido en su totalidad.

Los proyectos hidroeléctricos que utilizan 2 o 3 veces el mismo caudal en una misma cuenca como el caso del río Paute o de Agoyán y San Francisco puede ser una opción más efectiva en terminos de generación de energía y de conservación de los ecosistemas. Esto es posible ya que se reduce la presión sobre otras cuencas que están en muy buen estado de conservación. 

Cambio climático
La generación hidroeléctrica dependerá de las condiciones climáticas futuras y el éxito o fracaso de los proyectos dependerá en gran parte de las condiciones del clima en escenarios de cambio climático. Las hidroeléctricas a filo de río son las más vulnerables a este fenómeno pues dependen completamente de la capacidad de regulación de los ecosistemas de páramo y bosque para el mantenimiento de los caudales de generación.

Ríos protegidos
El Ecuador posee un total de 52 áreas protegidas continentales que cubren aproximadamente el 20% del país. Sin embargo, estas áreas protegidas no se definieron considerando las conexiones entre los diferentes pisos altitudinales y más bien son islas de conservación en medio de áreas altamente intervenidas y degradadas. Los Parques Nacionales Cayambe-Coca, Reserva Antisana, Llanganates  o Sangay se presentan como islas de conservación en medio de un mosaico de producción agrícola y ciduades. Por esta razón es importante considerar la conectivadad longitudinal entre las zonas altas y bajas de los ríos y las áreas protegidas que permitan mantener la conectividad y el flujo de las especies acuáticas. Una de las alternativas para mantener esta conectividad es mediante los corredores riparios. Además, es importante que el Ecuador considere el establecimiento de ríos patrimoniales y protegidos que por su importancia cultural, social, económica y ecológica se mantengan libres de represas en su cauce. En la actualidad el Ecuador no ha considerado incluir un sistema  de rios protegidos lo cual debería ser una prioridad para el mantenimiendo de los valores previamente mencionados. 

Perspectivas
Es necesario priorizar los proyectos hidroeléctricos y su ubicación para construir aquellos que tenga el menor impacto posible y descartar proyectos que aunque sean pequeños en términos de generación eléctrica tienen efectos muy grandes sobre especies endémicas o actividades turísticas sustentables.

Se requiere contar con datos actualizados sobre el régimen hidrológico y su relación con las características ecológicas de los ríos antes de iniciar la construcción de este tipo de proyectos. Además, ningún proyecto hidroeléctrico debería ejecutarse sin contar con un análisis de los efectos del cambio climático sobre las cuencas en las cuales se ubican dichos proyectos.

Pero como en todos los casos, las acciones individuales son las que determinan los efectos en el ambiente en zonas muy distantes de nuestros hogares. Controlar el consumo eléctrico, incrementar la eficiencia y reducir el desperdicio de energía en nuestras casas tiene una relación directa con la conservación del agua y de los ecosistemas.

domingo, 10 de agosto de 2014

Ganadería, páramos, agua y cambio climático

Pensar en estos 4 factores juntos hacen de antemano temer consecuencias no muy favorables para el medio ambiente. La ganadería en la mayoría de sus formas es responsable del cambio de uso de suelo en todos los ecosistemas del Ecuador. Las zonas costeras de Manabí y Esmeraldas, las estribaciones andino amazónicas, los valles andinos y ultimamente los páramos se han convertido en el espacio para el desarrollo de la ganadería a diferentes escalas y formas de manejo. 

Las preocupaciones relacionadas a la ganadería, además del cambio del uso del suelo de bosque o ecosistemas naturales a pastizales, están relacionadas al aumento de sedimentos en los ríos, contaminación por coliformes fecales, pisoteo y compactación del suelo, generación de gases de efecto invernadero entre los efectos más importantes. 


De todos los ecosistemas mencionados uno sobre los cuales existe una mayor preocupación son los páramos andinos. En el Ecuador, en los último años existe una tendencia creciente a implementarse sistemas ganaderos en los páramos sobre los 3500 metros de altitud. Esta tendencia puede tener consecuencias adversas sobre este ecosistema pero puede ser la medida de adaptación al cambio climático que las comunidades locales están adoptando. Cuando pensamos en medidas de adptación al Cambio climático, la ganadería en los páramos debería ser la última o desde una perspectiva más fuerte de conservación no debería haber ganadería a esta altitud. Sin embargo, hay algunas razones que explican el porque las comunidades han adoptado esta actividad para adaptarse al cambio climático.
Actividad ganadera en los páramos de Tungurahua. Foto: Juan Calles L.
1) Estabilidad de precio de la leche
La producción agrícola tradicional en los páramos de productos como papas, ajo, cebolla, ocas, etc. está muy condicionada a las variaciones de precio en el mercado. En muchos casos los agricultores no logran cubrir los costos de producción  y los rendimientos son muy inestables debidos al clima y la disponibilidad de agua. A diferencia de estos productos, el precio de la leche se ha mantenido estable en los últimos años y debido al incremento de la clase media ecuatoriana, los niveles de consumo de lácteos se ha incrementado. Esto posibilita al campesino de los páramos a recibir un precio estable por la venta de la leche cada quince días. A pesar de los bajos rendimientos registrados en estas zonas, la estabilidad del precio ha provocado que los productores locales cambien sus cultivos agrícolas por pastos para ganadería de leche.  

2) Menor requerimiento de mano de obra
Contrario a lo que se necesita para el cultivo de productos agrícolas, la producción ganadera requiere en promedio menor mano de obra para su desarrollo. Los productores locales además indican una menor disponibilidad de mano de obra para las labores agrícolas lo que también ha llevado a cambiar la agricultura por la ganadería.

3) Mayor resistencia de los pastizales a la inestabilidad climática
Los habitantes de los páramos reconocen el cambio del clima, especialmente la variación de las épocas de lluvia, lo que dificulta la planificación de la épocas de cultivo y cosecha. Esta realidad está estrechamente relacionada a la disponibilidad de agua en el páramo. Debido a los requerimientos más altos de agua en las zonas bajas, la cantidad de agua disponible en los páramos se reduce con el tiempo ya que el agua es trasvasada o transportada para su uso en otras zonas más bajas. En estas condiciones los pastos plantados son más resistentes a heladas y la variación climática a esta altura.

Por otro lado, además de los beneficios potenciales para las comunidades están los efectos negativos sobre las formas de producción locales.

1) Pérdida de agrobiodiversidad
Los cultivos andinos tradicionales como oca, mashua, quinua, amaranto, entre otras se están dejando de cultivar y están siendo reemplazadas por pastizales para ganadería. Este cambio en las prácticas productivas reduce el conocimiento tradicional en el manejo de las semillas de estas especies. En este contexto los productos andinos consumidos tradicionalmente por las poblaciones locales corren el riesgo de perderse o reducir su producción en estas áreas. Esto tendrá un efecto negativo sobre la seguridad alimentaria de los pobladores de los páramos. Esto trae como consecuencias que estos y otros productos tengan que ser adquiridos en los mercados más cercanos a las poblaciones ganaderas de páramo. 

3) Dependencia de un monocultivo
Como todo monocultivo, la elevada dependencia del ingreso económico de las familias dedicadas a la ganadería de leche se puede ver afectado de existir un cambio en la tendencia nacional de consumo de leche, cambios en la política de importaciones de leche u otras modificaciones del mercado, puede dejar a miles de familias sin su principal ingreso. 

4) Contaminación del agua
La presencia de ganado en los sitios de captación de agua para riego y consumo humano provoca el ingreso de coliformes fecales y sedimentos en estos lugares. Esto se convierte en un problema de salud pública ya que muchas comunidades de páramo consumen el agua sin ningún tipo de tratamiento.

5) Alteración del suelo del páramo
El pisoteo del ganado en las zonas de recarga hídrica y las zonas de páramo en general reducen la capacidad de los suelos para almacenar agua y regular el ciclo hidrológico. El suelo del páramo es muy frágil al pisoteo del ganado y su presencia puede alterar las condiciones físicas del suelo.

En este escenario se requiere una reflexión profunda sobre los desafíos del desarrollo de la actividad ganadera en el páramo, más aun cuando se plantean programas como la ganadería sustentable a ser implementadas en este importante ecosistema.  Es clave considerar que en los hechos las poblaciones locales se han adaptado y se adaptan a las variaciones climáticas y que sus actividades deben estar acompañadas de una asistencia técnica adecuada que no permita que los páramos pasen de pastizales naturales a pastizales cultivados con todas las consecuencias indicadas.

Dadas las condiciones climáticas actuales ¿es posible pensar en la ganadería como una Medida de Adaptación al Cambio Climático en los páramos? ¿Bajo qué condiciones? ¿Quién definirá el límite altitudinal para el desarrollo de la ganadería? ¿Los beneficios económicos compensarán la pérdida de servicios ecosistémicos?. Estas y muchas otras preguntas surgen y se requiere de información de campo sobre la cantidad de agua, tipo de ganadería, capacidad de carga y demás temas que requieren ser puntualizados para abordar este tema de gran importancia para la conservación del páramo, el desarrollo de las comunidades y el mantenimiento de la provisión de agua desde los páramos.
 

viernes, 14 de marzo de 2014

El agua embotellada y la desconfianza

En una entrada previa se presentó algunas reflexiones sobre el agua embotellada y la tendencia creciente de su consumo que va contra toda lógica de sustentabilidad. Para continuar con el análisis de este tema es importante contar con información sobre el hábito de consumo de  agua embotellada de los ecuatorianos. A finales del año anterior se hicieron públicos los resultados del Censo de Población y Vivienda del Ecuador (INEC, 2010). Una de las preguntas que se realizó en el censo fue "Procedencia de agua para tomar" y las opciones de esta pregunta fueron:

1) La beben tal como llega al hogar.
2) La hierven.
3) Le ponen cloro
4) La filtran
5) Compran agua purificada

El punto 5 es sin duda el que llamó mi atención pues el agua "purificada" básicamente es agua "embotellada", osea agua envuelta en petróleo. Su consumo tiene diferentes causas a nivel de los hogares en el país. Algunas de las causas son las siguientes:

- Falta de agua de servicio público en los hogares.
- Lejanía de los hogares a las redes públicas.
- Desconfianza en la calidad del agua que reciben en sus viviendas.
- Desconocimiento de la calidad del agua.

En el siguiente mapa se puede apreciar los cantones del Ecuador y el porcentaje de hogares que consumen agua embotellada en los hogares de cada cantón.

La reflexión sobre este tema es que el consumo de agua embotelladada en ciudades como Quito o Cuenca, que tienen muy buenos sistemas de potabilización y control de calidad de sus procesos, se debe básicamente a la desconfianza en las empresas de agua y proveedores de agua en general. Han existido casos de contaminación de agua con heces fecales en algunas ciudades del Ecuador. Esto ha provocado que la población cada día consuma agua embotellada a pesar de contar con agua de buena calidad y segura en sus hogares.

También tenemos el otro extremo, poblaciones que carecen de todo tipo de potabilización y que reciben "agua entubada" es decir agua sin tratamiento y que en muchos casos contiene contaminantes orgánicos e inorgánicos. Y son precisamente las poblaciones más pobres del país las que no cuentan con sistemas eficientes de desinfeccion y tratamiento de agua. En estas poblaciones se requiere un esfuerzo del gobierno central y los municipios para apoyar a las juntas administradoras de agua y a las empresas de ciudades medianas y pequeñas del país para garantizar agua de buena calidad para todos los pobladores. 

Opciones para el agua embotellada
En algunos casos es suficiente la instalación de filtros caseros de carbón activado disponibles en el mercado que resultan a la larga mucho más económicos que la compra de botellones de agua que pueden llegar a costar entre 2 y 3 dólares dependiendo de la accesibilidad del sitio. 

Si desconfía de la calidad del agua que llega a su hogar hiérvala por 5 minutos, esto será suficiente para eliminar cualquier bacteria que podría provocarle alguna enfermedad. 

Adquiera un recipiente de plástico o metal de buena calidad para trasnporte de agua que puede costar $8.

Aprenda sobre la calidad del agua que recibe

Averigue la calidad del agua de su ciudad, poblado o localidad, solicite información en su municipio o proveedor de agua. Conoza los lugares de donde proviene el agua a su hogar. Conocer la calidad del agua permitirá que confiemos más en los proveedores de agua de nuestros hogares.  Es también nuestra obligación solicitar el mejoramiento de las redes de agua que garanticen nuestra salud.
El costo del agua embotellada

Finalmente, si las razones ambientales no le preocupan, pues de pronto si le preocupa su economía. La próxima vez que paguen su cartilla de agua fíjense en el valor que pagan, en la ciudad de Quito, por ejemplo, se paga a nivel residencial un promedio de $0,58 dólares por cada metro cúbico incluyendo gastos de administración y otras tasas, es decir $ 0,58 por 1000 litros de agua. Si comparamos esto con el valor que pagamos por el agua embotellada en botellón considerando un valor de $3 por cada 20 litros esto representa 256 veces el valor de cada litro de agua embotellada. Si compraríamos 1000 litros de agua embotellada deberíamos pagar $150. 

Por otro lado está el costo ambiental del transporte de agua que en algunos casos de cientos de kilómetros al interior del país. A pesar de que un porcentaje de botellas se puede reciclar, en Ecuador una buena parte de las botellas terminan en los ríos, quebradas, y rellenos sanitarios. Los costos del manejo de estos desechos caen sobre esos municipios con poco recursos y no sobre los generadores de las botellas.


  

martes, 12 de noviembre de 2013

Corredores riparios

Los ecosistemas naturales del Ecuador se encuentran altamente fragmentados, según la información del Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE, 2013), los bosques se redujeron del 61% del total del territorio nacional en el año 1990 y alcanzó el 53% en el año 2008. Las áreas con mayor intervención son la Sierra y la región Costa que han sido las zonas de ocupación tradicional y desarrollo agrícola. Estos altos niveles de intervención han provocado pérdida de biodiversidad, reducción de la capacidad de almacenamiento de carbono, incremento de sedimentos en los ríos y fragmentación de los ecosistemas naturales. 

En estas condiciones, una de las mayores preocupaciones sobre la conservación de especies emblemáticas como el oso de anteojos, el tapir, y el jaguar es matener la conectividad entre áreas protegidas y remanentes boscosos. El reto por tanto es contar con espacios en buen estado de conservación que conecten dichas áreas y permitan el movimiento de estas y otra especies.
 Muestra de corredor ripario. Fuente: Audubonmagazine.org


Las condiciones sociales en las cercanías a las áreas protegidas nacionales y en las áreas con remanentes boscosos obligan a buscar alternativas que permitan conectar entre sí estas zonas. Una de las altenativas es la incorporación de corredores biológicos que permitan la migración, movimiento e intercambio genético entre poblaciones ubicadas en zonas cercanas pero aisladas. En las condiciones socioeconómicas del Ecuador, con alta fragmentación de los bosques, sistemas agropecuarios intensivos, minifundización de la tierra y altos costos de oportunidad en algunas zonas del país, establecer corredores que conecten zonas fragmentadas atravesando estos territorios resulta complicado. 
Por esta razón, es necesario considerar métodos alternativos para la creación de corredores entre áreas fragmentadas. Una de las opciones para el Ecuador es la aplicación de Corredores riparios. Los corredores riparios se establecen en los márgenes u orillas de los ríos, en lo que se conoce como zonas de ribera. El Ecuador tiena una alta densidad de ríos en su territorio, se estima un total de 100 mil kilómetros de ríos en toda su superficie continental. Esto marca que los ríos y sus riberas son las unidades naturales adecuadas para ser consideradas como corredores biológicos.
Ríos en la zona nororiental del Ecuador.
La normativa ambiental ecuatoriana para diversos tipos de bosques (1, 2, 3) indica que las zonas de ribera se deben proteger dependiendo del ancho de los ríos. El ancho de protección establecido por la normativa varía entre 3 y 30 metros a cada lado. Sin embargo, esta normativa no se ha aplicado en el Ecuador pero es una guía referencial para establecer la protección necesaria en las riberas de los ríos.  Utilizar las riberas de los ríos es una opción viable en las condiciones socioambientales del Ecuador ya que las quebradas y riberas son en muchos lugares los únicos sitios con remanentes de vegetación natural. Estos espacios se pueden convertir además en áreas de producción sustentable que permita a los propietarios de fincas obtener ingresos y a su vez favorecer la protección de estas zonas. Esto se puede realizar a través de incentivos locales en los cuales se entrega asesoría técnica y acompañamiento a los finqueros a cambio de mantener estas áreas en condiciones adecuadas para cumplir una función de protección y recuperación dependiendo del estado de manejo de las riberas. Las alternativas de manejo pueden incluir reforestación, prácticas silvopastoriles, agroforestales, con la participación activa de los propietarios de las fincas.

Algunos beneficios de los corredores riparios son los siguientes:

- Mejoran la estabilidad del lecho del río.
- Reducen el ingreso de sedimentos y otros contaminantes.
- Mejoran la calidad del agua.
- Incrementan la disponibilidad de alimentos para las especies acuáticas.
- Son compatibles con áreas productivas.
- Incluyen a un mayor número de personas en las prácticas de manejo, conservación y recuperación.

En la siguiente guía elaborada por la Fundación EcoCiencia para la cuenca del río Dashino en la provincia de Sucumbíos se brinda un detalle sobre la implementación de corredores riparios a nivel de cuenca.
 
Los corredores riparios son una alternativa para lograr la conservación de la biodiversidad e integrar a las comunidades locales en un proceso de mutuo beneficio.Comenzar por un buen manejo de las riberas de los ríos es un primer paso para recuperar áreas degradadas y convertirlas en espacios ideales para la conservación de las especies y aportar al mantenimiento de los servicios ambientales.

sábado, 17 de agosto de 2013

Yasuní

Recuerdo el año 1998 cuando apenas cursaba el segundo año de mis estudios de biología, ese año tuve la oprotunidad de visitar por primera vez el Parque Nacional Yasuní. En ese entonces llegar a la estación biológica de la Universidad Católica era una aventura que tomaba casi un día en completarse. La distancia del viaje fácilmente se olvidaba cuando uno por primera vez navegaba en las aguas del río Napo, pero también veía de cerca por primera como se desarrollaba la industria petrolera en la Amazonía. El impacto de la actividad era notorio desde la zona de Papallacta en donde comienza a ser visible el Oleoducto transecuatoriano (SOTE) y posteriormente este oledocuto es el compañero de viaje hasta llegar a los pozos mismos en el Bloque 16 en el Parque Nacional Yasuní. La vía a Lago Agrio era un completo desastre, comunidades empolvadas, caminos en pésimo estado y las compañías petroleras "hacían el favor" de regar crudo en el carretero para que el polvo se "asiente". Como biólogo estas son las primeras cosas absurdas que uno no entiende, como regar crudo en una carretera que se lavaría facilmente y terminaría contaminando los ríos, pero, esa era la realidad de aquellas zonas. Luego desde Lago Agrio, hacia Pompeya el recorrido está acompañado de una red interminable de tubos de todos los tamaños que serpentean junto a la carretera y atraviesan decenas de ríos. Se podía observar los diversos asentamiento humanos a lo largo de las vías abiertas para llegar a los pozos petroleros. La apertura de vías es la compañera indiscutible del desarrollo de las actividades petroleras en la Amazonía y con su apertura la facilidad para la colonización de todas estas zonas que alguna vez fueron selvas tropicales extensas. Los asentamientos que se observaban hasta llegar a Pompeya en la vía correspondían a colonos, kichwas y otros grupos indígenas. 
Una vez en Pompeya el ingreso a la estación de la PUCE no era controlada por los guardaparques del parque Yasuní, sino por los guardias de seguridad de la empresa Repsol. Esta fue una de las cosas que más me sorprendió, uno se quedaba sin su cédula de identidad para poder ingresar a la denominda Vía Maxus en el Bloque 16. En el recorrido desde este punto hasta la estación se comienzan a observar los poblados del grupo Waorani. Un grupo indígena que uno no sabe ni que existe y que los libros en la primaria y secundaria muy poco o nada dicen. Es por eso que ese primer contacto con ese grupo resulta siempre difìcil de llevarlo. Uno tiene miedo de lo que no conoce y uno no quiere lo que no conoce. Entonces, seguramente eso lleva a que se cree una desconfianza de no conocerlos y no saber como actuar.
Una vez en la Estación uno comienza a maravillarse por la naturaleza, por la abundancia de vida, la diversidad de formas y colores, por los ríos y los animales que aparecen de la nada y asimismo se vuelven a ocultar en la selva. Como biólogo uno trata de entender esa complejidad y ponerle números a lo que observa, el número de aves, la diversidad de plantas, el cuadrante o el transecto necesario para tener una muestra representativa del grupo de interés. Seguramente ese conocer hace que uno comience a querer y respetar la vida, el poder subir a una torre a observar aves a más de 30  metros de altura y sentirse abrumado por la vista, eso es lo que seguramente necesitamos para respetar un poco más la naturaleza y saber que somos parte de ella y no sus dueños. Pero también uno empieza a entender y cuestionarse que la extracción de petróleo es una necesidad para el país y es la energía que mueve al mundo. Irónicamente, esa energía esta justamente en el lugar con la biodiversidad más alta del mundo y es el hogar de grupos que dependen de la selva para su sobrevivencia. En estos días en algun blog leía que para que necesitan unas cuantas tribus de tantas miles de hectáreas si en unas pocas cientos de hectáreas viven millones de personas en la ciudad. Esto sin duda demuestra nuestra falta de capacidad para entender como funcionan las cosas y seguro explica nuestra desconexión con la naturaleza. Esos grupos que en su época fueron nómadas, y algunos aún lo son, han vivido en la selva, de sus recursos, de sus plantas, de sus peces, al ser grupos pequeños han sobrevido por centenas de años moviéndose en estas miles de hectáreas. Desafortunadamente, desde mediados del siglo anterior, los Waorani fueron contactados y obligados a asentarse en poblados estables, asentamientos forzados y financiados por el Estado y las empresas petroleras. Esto obligó o convirtió a muchas de estas familias a volverse dependientes cada día más de las empresas y en la actualidad se ha llegado al punto de que algunas familias van en camioneta o camiones de las compañías a sitios alejados de sus comunidad a realizar actividades de caza y pesca. Esto sin duda ha marcado a estas comunidades y ha transformado su vida diaria. Para quienes vivimos en las ciudades y nos basta con caminar unas cuadras y adquirir nuestros alimentos en los mercados locales resulta difícil entender su lógica de cazadores y recolectores y es probablemente este desconocimiento que ha fustrado los intentos de convertir a estos grupos en agricultores en medio de la selva.
Varios años después en el año 2006 se comienza a escuchar sobre la iniciativa Yasuní ITT, al comienzo parecía una propuesta innovadora y que podría ser una opción para limitar el desarrollo petrolero en el Yasuní digo limitar porque ya se desarrolló y desarrolla esta actividad en la zona del Parque Yasuní (Mapa adjunto). 
Bloques petroleros en el Parque Nacional Yasuní
Luego de analizar la propuesta me volví bastante escéptico de la posibilidad de que la propuesta pueda concretarse, especialmente cuando se tenía un Plan B, Plan C y así. Una de las primeras dudas sobre la iniciativa era la manera como se vendió la misma, como una propuesta que evitaría la emisión de algo más de 400 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. No se planteó nicialmente el cuidado de la biodiversidad, eso fue surgiendo con el tiempo. Aunque al comienzo parecía que la propuesta podría avanzar, las indecisiones del gobierno, el cambio de negociadores, el cambio de condiciones hacía que se vea más lejano el objetivo. A esto hay que sumarle que la inciativa es Yasuní-ITT, es decir sólo se refería a un bloque, el más oriental del Parque y no a todo el Parque, y aquí comienzan las confusiones. Se comenzó a armar toda una estrategia de comunicación mostrando la iniciativa como la salvadora del Yasuní en sus conjunto. Se montó toda una maquinaria publicitaria, se hicieron miles de afiches, miles de pulceras, miles de globos, decenas de eventos, y ésto claro debía estar atado a decenas de viajes para presentar la iniciativa. Finalmente, se logró consolidar 2 fideicomisos y los aportes se dieron en los montos conocidos. En este contexto, cada 6 meses aproximadamente se ponía fechas límites para ir con el plan "B" y finalmente llegamos al 15 de agosto del 2013. Este día finalmente el Gobierno se sinceró y tomó la decisión que el Gobierno cree la más adecuada. Solamente el tiempo dirá si esta decisión fue la correcta, pero en este momento queda analizar que el Yasuní y la explotación del bloque ITT es solo la punta del iceberg de un problema muy complejo que debemos afrontar. Algo que debemos agradecer a la iniciativa es que los ecuatorianos ya saben que existe un lugar llamado Yasuní. Esto debe servirnos para que los otros lugares Cuyabeno, Curaray, Sumaco, Antisana, Sangay, Llanganates, Poducarpus, también sean conocidos y defendidos como corresponde.
Las posiciones a favor  y en contra son extremas, y como casi todo en esta época no se puede llegar a puntos medios, o es blanco o negro, no hay puntos intermedios. Esto demuestra una vez más nuestra nula capacidad de negociar, de conversar, de pensar en todo el país, de no desacreditar, de evaluar las condiciones, de poner sobre la balanza las opciones. En su lugar, el resultado es una sociedad polarizada y limitada a ver solo una parte del problema ambiental.
Mi trabajo alrededor del Ecuador me ha permitido evidenciar los efectos de todas las actividades productivas humanas. Miles de hectáreas se deforestan cada año para expandir las zonas de cultivos, otras miles se transforman de bosques en pastos para saciar nuestra necesidad de carnes y lácteos. En los alrededores del Coca o Shushufindi se desarrollan miles de hectáreas de palma africana, también debe ser nuestra preocupación lo que ocurre con estas plantaciones. Nuestras ciudades crecen sin planificación, y por tanto, muchos de los residuos sólidos y casi todos los líquidos terminan en los ríos de nuestro país. Los ecosistemas están conectados, y los ríos son las venas y arterias que llevan lo bueno y lo malo a lo largo del país. La acumulación de tóxicos en peces debe también preocuparnos, muchas comunidades indígenas de Pastaza, Morona, Sucumbíos y Orellana consumen peces que tienen contaminantes en sus cuerpos, fruto de las diversas actividades que desarrollamos.
Es hora de pensar en los problemas ambientales en conjunto, el fin de la iniciativa Yasuní-ITT debe ser la oportunidad para tener un debate serio de todos estos problemas. Debe ser la oportunidad para replantear las evaluaciones de impacto ambiental que se realizan, para cambiar las formas como se otorgan las licencias ambientales, para definir como protegemos la biodiversidad que nos queda en todos los rincones del Ecuador, para quitar los subsidios innecesarios, ser más eficientes en el dinero que el Estado gasta. El reto es muy grande y es urgente un cambio de actitud en todos los ámbitos del desarrollo del país. Llevemos a nuestros hijos a recorrer el país, a disfrutar de los páramos, de los bosques nublados y de las selvas tropicales. Ellos sabrán querer, respetar y defender todos estos lugares cuando los conozcan, y sobre todo, busquemos formas alternativas para el aprovechamiento sustentable de nuestros bosques para que sean valorados en su conjunto y no sólo por los metros cúbicos de madera que puede producir una hectárea o las toneladas de CO2 que puedan acumular.

sábado, 20 de julio de 2013

Minería y contaminación del agua

Todas las actividades humanas provocan efectos adversos sobre los ecosistemas terrestres y acuáticos. Debemos recordar que todos los desechos que se generan producto de actividades agrícolas, industriales, y urbanas terminan tarde o temprano en los ríos y océanos del planeta. En esta entrada trataremos algunos aspectos de la contaminación, específicamente por actividades mineras en el Ecuador. La preocupación del desarrollo de la actividad minera alrededor del mundo es creciente, Ecuador no es ajeno a esta problemática y conoce bien los efectos de la minería en áreas tradicionalmente mineras como Zaruma, Portovelo, Nambija y más reciente en la zona norte de Esmeraldas. 
Relave minero en Zaruma. Foto: Juan Calles.
La propuesta del actual gobierno de impulsar la minería a gran escala en el Ecuador ha revivido el debate sobre la conveniencia o no de desarrollar esta actividad en el país. La posición de muchos grupos sociales y ambientalistas sobre este tema se expresa en frases como "La vida vale más que el oro", "No a la minería", "El agua no se vende", "Agua si, Minería No" entre otras. Por su parte desde la posición oficial se ha difundido la idea de la minería responsable y que se garantiza que las fuentes de agua no se verán afectadas. De hecho el propio Presidente de la República ha visitado zonas mineras concesionadas como las de Quimsacocha  y se ha indicado también que la extracción minera cumplirá las leyes ambientales y que se controlará los probables efectos adversos de esta actividad. Se confía en que la tecnificación de la minería a gran escala no provocará daños a los ecosistemas ni afectará a las fuente de agua.

En este sentido es importante resaltar algunos aspectos de como se realiza la extracción minera a gran escala de manera tradicional. El proceso de exploración es el menos agresivo ya que las empresas realizan perforaciones puntuales y estudios geológicos para determinar las reservas de un determinado yasimiento. Posteriormente se inicia el proceso de explotación es cual es el más crítico y agresivo en términos ambientales dependiendo del tamaño de la explotación minera. Durante este proceso, cuando la explotación es a cielo abierto, se requiere retirar la capa vegetal superficial. Porsteriormente se requiere remover el suelo que no contiene ningún mineral de importancia para las empresas. En este punto ya se han movilizado miles de toneladas de material hacia zonas cercanas a la explotación. Posteriormente, luego de iniciar el proceso de extración de acuerdo al tipo de mineral, se requiere utilizar grandes cantidades de agua para un procesamiento inicial del material extraido. Luego de extraido el material útil, lo demás es colocado en relaves para su poosterior uso en el caso de rellenar algunas zonas donde sea posible. Finalmente, luego de la explotación minera inician los proceso de recuperación de la zona, los cuales no siempre son exitosos debido a la cantidad de material extraido.

En zonas áridas como el desierto de Atacama en Chile, los efectos de la minería son realtivamente fáciles de manejar ya que la ausencia de lluvias en la zona no arrastra los residuos hacia otras zonas. En el Ecuador esta situación es diferente ya que existen ríos, como el Amarillo, en la zona minera de Portovelo, en donde el arrastre de sedimentos a través de este río es constante. Esto ocurre en todas las zonas mineras del Ecuador, los sedimentos generados por la actividad minera junto con los químicos utilizados en esta actividad son arrastrados cientos de kilómetros río abajo y terminan depositados en las zonas de manglar y el océano pacífico. Los sedimentos generados por la actividad minera más los procedentes de las zonas agrícolas y ganaderas provocan que los ríos de la Costa ecuatoriana tengan en su mayoría un exceso de sólidos suspendidos como muestran los resultados de la SENAGUA para la Cuenca del río Guayas.

La información sobre los efectos de la contaminación minera en el Ecuador son diversos y en muchos casos basados en datos sin fuentes de verificación. En el Ecuador, la actividad minera se ha desarrollado desde hace siglos, sin embargo, no existe una evaluación a nivel nacional de los efectos de est actividad sobre la biodiversidad. Existen trabajos puntuales como los realizados por la Fundación Salud y Ambiente en el río Puyango quienes en su  reporte encontraron niveles altos de mercurio y plomo en los sedimentos. 

En los últimos años, debido a la preocupación de los habitantes locales de la provincia de Esmeraldas se han realizado algunas evaluaciones físico-químicas del agua por parte de SENAGUA. Estos análisis muestran elevadas concentraciones de aluminio en el agua y otros elementos que sobrepasan los límites permisibles para el agua. En este caso la contaminación está directamente realacionada a la minería ilegal a pequeña y mediana escala que se desarrolla en la zona norte de Esmeraldas. La Secretaría Nacional del Agua del Ecuador ha emitido informes en los que muestra los efectos de la minería en la calidad del agua de ríos como el Cayapas y Santiago.
Minería en Esmeraldas. Fuente: Diario La Hora
 Por otra parte los efectos de bioacumulación de metales pesados sobre los organismo acuáticos y las cadenas alimenticias es una de las mayores preocupaciones en la actualidad. El mercurio utilizado en el precesamiento de los metales es sin duda uno de los temas más analizados. La Escuela Politécnica Nacional ha estudiado la acumulación de mercurio en las aves en las cercanías de las zonas mineras de Puyango y Zaruma. Las concentraciones de mercurio encontradas en los músculos, hígado y plumas exceden en algunos casos los límites máximos permisibles. El siguiente video resume los resultados de este trabajo.
 
Video realizado por la Escuela Politécnica Nacional. 
Es fundamental que el debate sobre la minería a gran escala en el Ecuador analice las consecuencias sociales, ambientales y económicas y que se fundamente sobre observaciones, estudios e investigaciones a largo plazo que permitan llegar a conclusiones claras y valederas. La minería al igual que todas las actividades humanas tienen sus niveles de afectación sobre los ecosistemas y las poblaciones humanas. Por tanto, al momento de decidir si realizar o no la minería en el Ecuador se tenga un análisis integral de lo que podemos ganar y perder en el proceso. 

sábado, 6 de abril de 2013

Consumo y uso del agua en el Ecuador

En una de las primeras entradas de este blog, presentabamos la disponibilidad de agua en el Ecuador. En esta ocasión quisiera compartir algunos conceptos sobre el Uso y Consumo de agua. En algunas ocasiones, estos términos se los usa como sinónimos, especialmente en los reportaje sobre el agua publicados por los medios de comunicación. Es crítico saber la diferencia si consideramos que en muchas ocasiones se habla sobre zonas con stress hídrico o escases de agua. Estas condiciones determinan muchas veces los lugares en donde se construyen nuevas represas o sistemas de riego.
Ciclo del agua
Lo primero que debemos recordar es que el agua es un recurso renovable, afortunadamente para nosotros, es decir a través de su ciclo, el agua se mueve alrededor del planeta en cualquiera de sus tres estados, sólido, líquido o gaseoso. El agua que hoy está presente en los océanos, ríos, lagunas y seres vivos ha circulado por millones de años en nuestro planeta. Básicamente al agua que hoy tomamos es la misma agua que tomaron los dinosaurios. Sin embargo, la calidad del agua es en las últimas décadas uno de los mayores limitantes para el uso del agua.
Uso del agua
Es la cantidad de agua que tomamos de una fuente (río, laguna o acuífero) que utilizamos para nuestras actividades, especialmente en las zonas urbanas, ya sea para uso doméstico o para uso industrial. En estos casos, un gran porcentaje del agua se devuelve a los ríos, en muchos casos contaminada. Un ejemplo del consumo de agua es el que hacemos en nuestro hogares, para lavar la ropa, limpiar los pisos, ducharnos, utilizamos una cantidad determinada al mes (5-30 m3 dependiendo del hogar) de los cuales más del 95% del agua la devolvemos a través del sistema de alcantarillado y finalmente llegan a los ríos que rodean las ciudades. Esto siginifica que usamos los 5 o 30 m3 para poder realizar nuestras actividades diarias en los hogares. Esta agua puede ser reutilizada, reciclada o tratada para ser aprovechada nuevamente.

Consumo del agua
El consumo del agua se refiere en cambio a la cantidad de agua que podemos extraer de una fuente (río, laguna o acuifero) y que no se devuelve a los ríos. Esto ocurre principalmente en las zonas agrícolas en donde el agua que utilizan las plantas se devuelve a la atmósfera a través de la evapotranspiración o la evaporación directa desde un reservorio o pasan a formar parte de las plantas (agua en tallos) y por tanto esta agua no puede ser reusada, reciclada o tratada. Esta cantidad de agua simplemente retorna a la atmósfera. Este tema es especialmente crítico ya que se estima que en el mundo el 70% del agua se utiliza en agricultura, y el 50% del agu se pierde por evapotranspiración de las plantas  o evaporación (WRI, 2013).

Por tanto, se requiere analizar y medir tanto el uso como el consumo del agua para tomar decisiones adecuadas en el manejo de una microcuenca. Esto es necesario considerar para el caso del Ecuador, ya que mucha del agua que se usa en actividades domésticas, industriales y agrícolas no recibe ningún tipo de tratamiento. Por tanto, al devolver agua contaminada a los ríos aumenta la posibilidad de estres hídrico por pérdida de la calidad del agua. Incluir la medición de uso y consumo del agua ayudará a una mejor gestión del agua y beneficiar a los usuarios del agua (urbanos y rurales) y a los ecosistemas que requieren agua para mantener sus funciones.