miércoles, 25 de abril de 2012

La contaminación del agua en Ecuador


Durante muchos años el tema del manejo del agua se ha limitado casi exclusivamente al manejo de embalses, construcción de canales de riego, drenajes, obras de captación, sistemas de agua potable, y alcantarillado. Es decir, se han centrado en la provisión de agua para las diferentes actividades, concentradas en la cantidad de agua que se puede entregar a una determinada población o para una determinada actividad. Sin embargo, Ecuador tiene una deuda muy alta en cuanto a los esfuerzos que se realizan para mejorar la calidad del agua, especialmente, del agua que se vierte producto de actividades industriales, domésticas y agropecuarias.
No se disponen de datos actualizados sobre la contaminación de los recursos hídricos en el Ecuador. Esto ha permitido que la discusión sobre la contaminación del agua se base más en anécdotas, percepciones, o discursos, que en datos reales. Los pocos datos existentes por esfuerzos puntuales realizados por Universidades, Empresas de agua y ONGs, demuestran altos grados de contaminación orgánica relacionada a la presencia de coliformes fecales y sedimentos provenientes de áreas deforestadas.
Planta de tratamiento de aguas servidas en Cuenca. Foto: ETAPA
 En el tema de calidad del agua, la falta de información no es justificación para la inacción por parte de los usuarios del agua para tomar correctivos en este tema. La ciudad de Quito, por ejemplo,  no posee ningún sistema de tratamiento de aguas residuales de importancia, los que existen son muy pequeños o se encuentran al interior de algunas industrias. Como consecuencia, el deterioro de la calidad del agua se refleja en los altos índices de contaminación que se registran en los ríos Machángara, Guayllabamba y Monjas. Los esfuerzos para solucionar este problema en Quito no han dado sus frutos y a pesar de años de estudios, millones de dólares de inversión y actualizaciones de estudios, se estima que en el año 2018 Quito podrá contar con sus primeros sistemas de tramiento de aguas residuales.
Lamentablemente esta situación no es exclusiva para la ciudad de Quito, casi todas las ciudades de tamaño mediano y grande en el Ecuador, con excepción de Cuenca y algunos sectores de Guayaquil, carecen de sistemas de tratamiento de agua. Las consecuencias de la contaminación del agua se reflejan en los altos niveles de parasitosis, enfermedades diarreicas, y pérdida de la  biodiversidad acuática relacionadas a la mala calidad dal agua.   
La contaminación del agua provoca que muchos ríos a pesar de tener agua corriendo por su cauce, el agua  no se puede utilizar para riego, ganadería o generación electrica. Por tanto, se provoca una escasez de agua limitada por la calidad de la misma y no por la cantidad. Esto tiene consecuencias importantes en la gestión de los recursos hídricos ya que la falta de agua en las zonas bajas aumenta la presión sobre los páramos y ecosistemas de altura para suplir de agua de buena calidad a las poblaciones locales.

El siguiente video resume bastante bien el comportamiento de muchas personas y poblaciones en general con respecto al manejo de residuos contaminantes. Se piensa que al desechar los contaminates a un río este se los llevará y no será más un problema para el que arroja los residuos. Esto explica que históricamente las ciudades y poblados se han asentado en las orillas de los ríos para obtener agua de buena calidad río arriba de la ciudad, y descargar los residuos río abajo de las ciudades. Sin embargo, debemos pensar que toda el agua contaminada que fluye por lor ríos termina en los estuarios y mares de donde provienen los peces, y mariscos que consumimos. De este modo, en algún momento la contaminación que provocamos en las zonas altas de las cuencas afectarán nuestras fuentes de alimento. Por tanto requiere un compromiso de todos los habitantes desde las zonas altas a las zonas bajas para mejorar nuestras actividades y reducir la contaminación del agua.

Por lo tanto, es necesario que como ciudadanos nos informemos para con argumentos exigir a las autoridades locales y nacionales que se tomen los correctivos necesarios y urgentes para garantizar no solo la cantidad de agua sino también la calidad del agua que consumimos y que empleamos en todas las actividades diarias. La próxima vez que consumas un alimento, pregúntense de donde provienen y con que agua fueron producidos o cuando disfrute de un río o cascada averigue las condiciones de la calidad del agua de esos ríos.  

1 comentario:

Silvia Vallejo dijo...

Muy buenos los artículos y muy importantes para concientizar la importancia y cuidado del agua.